17 octubre 2011

INTERVENCIÓN DE IÑIGO URKULLU EN LA CONFERENCIA INTERNACIONAL
Donostia, lunes 17 de octubre de 2011.

Quiero comenzar agradeciendo a los participantes en esta Conferencia Internacional su compromiso con la causa de la paz en Euskadi y el esfuerzo que vienen haciendo desde hace tiempo. Ongi etorriak eta eskerrik asko.


Es mucho lo que hemos sufrido para perder una oportunidad como la que se nos presenta. La oportunidad de conquistar la paz en nuestro Pueblo.


Si estamos hoy donde estamos es, en gran medida, gracias a la convicción y la resistencia de la sociedad vasca. Es mucho lo que tenemos que ganar como para quedarnos de brazos cruzados, como para estar pensando en los costes particulares que tendrán las decisiones que deberemos afrontar. Es tiempo de arriesgar nuevamente, desde la experiencia de procesos frustrados anteriormente, si no queremos que nuestros hijos e hijas hereden un conflicto que deshumaniza su porvenir.

Es el momento de mirar adelante con el recuerdo permanente de las víctimas, del sufrimiento y del dolor causado. Mirar adelante sí, porque en ese horizonte de paz está el mejor homenaje que podemos hacer a las víctimas, sabedoras de que mañana no habrá más damnificados. El final de la violencia no pude ser un ejercicio de desmemoria, de memoria selectiva o de falsa simetría. El reconocimiento a las víctimas es nuestro deber, es nuestra deuda y es nuestra obligación.


ETA nunca debió existir. Nació invocando la causa vasca y la libertad. Pero el crimen es siempre crimen, aunque se le revista de supuestos ideales de justicia. No hay mal que del bien provenga. No hay patria, ni religión, ni ideal que justifique un asesinato. Ni la coacción, la extorsión o la persecución.


Así lo hemos entendido siempre. Más allá de la condena o de la deslegitimación social y política de la práctica violenta, el PNV ha centrado su quehacer en la búsqueda de caminos que conduzcan a una paz duradera para nuestro país y su ciudadanía. Lo hemos intentado en numerosas ocasiones. Hemos propiciado diálogos, encuentros, puntos de partida para posibilitar el desarme y la convivencia. No nos arrepentimos de nuestros fracasos.

Detrás de todas y de cada una de las iniciativas llevadas a cabo siempre ha estado el objetivo, la meta, de alcanzar el bien superior de la paz. Sí, la paz como bien supremo, como condición básica que sustente el principio pre-político del respeto de todos los derechos para todas las personas.
Paz por paz. Sin contrapartidas políticas de ningún tipo. No somos ingenuos. Sabemos que la paz tiene un precio, o muchos precios. Que genera intereses contrapuestos. Nuestra mirada no está puesta en los réditos o en los costes particulares que acompañen el fin de la violencia.
Nuestro interés es el bien supremo de la paz. Estamos dispuestos a aplicar la altura de miras y la generosidad que este bien supremo nos demanda.

Vivimos un momento que nos exige grandeza política y visión de futuro. Que nos exige avanzar entre las fuerzas políticas, compartir diagnósticos y pactar con lealtad los ritmos de las medidas que debamos acordar. Nos exige ampliar la base que sustente un gran compromiso por un nuevo futuro para Euskadi, un acuerdo que resulte habilitado institucional y socialmente.
Sabemos que Euskadi es un pequeño Pueblo. El último reducto dela Unión Europeadonde pervive un fenómeno violento de intencionalidad política. Necesitamos toda la ayuda que nos puedan prestar para pasar esta página negra. Ojos y oídos que verifiquen, que certifiquen la veracidad de un desarme. Manos y pies que aproximen distancias, que sellen compromisos, que rubriquen un devenir de respeto, de derechos humanos, de convivencia.


Somos conscientes que la paz no es sinónimo de concordia. Pero para alcanzar la concordia deberemos lograr una paz duradera que alumbre un nuevo tiempo. Un tiempo en el que las nuevas generaciones, por primera vez en muchos años, sepan construir una sociedad alejada del odio y el sufrimiento.


El final de un proceso de violencia no puede ser un ejercicio de desmemoria. Es el momento de la memoria y también de la reconciliación. Y en este objetivo vamos a necesitar su ayuda. La ayuda de las instituciones europeas. La ayuda de un plan PEACE Euskadi, para contribuir a cimentar la paz y la reconciliación en nuestro País.

En este foro distinguido, tanto por el prestigio de las entidades promotoras como por el apoyo demostrado por los relevantes mandatarios del concierto internacional, manifestamos nuestro pleno compromiso con la paz en Euskadi.


Y manifestamos con rotundidad el emplazamiento del PNV a ETA para que decida y comunique cuanto antes su definitiva desaparición.

Bakea orain eta betirako. Paz ahora y para siempre.

Somos su colaborador más leal en aras a la resolución del contencioso que nos ocupa. No escatimaremos medios ni ímpetu. No lo hicimos en el pasado, no lo haremos hoy ni en el futuro. No necesitamos que nos emplacen a colaborar. Nuestro compromiso es el suyo, el de todos ustedes.


Quiero recordar, finalmente, quela Euskadicon la que sueña nuestro Partido no es un País de exclusiones, sino un espacio de convivencia en libertad para todas y para todos. Un País en el que pueda hacerse realidad que todas las ideas son libres y que se pueden defender y materializar por las vías exclusivamente pacíficas y democráticas.


Tienen en nosotros corazón y cabeza. Espíritu, voluntad y abnegación para alcanzar el bien superior de la paz en Euskadi.El PNVno les va a fallar. Contamos con ustedes. Su compromiso evidenciado hoy, y en ocasiones anteriores, forma parte ya de nuestra esperanza.

Una esperanza que el PNV velará para que nadie frustre.
Eskerrrik asko.

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