19 septiembre 2010

Intervención de Iñigo Urkullu en el Forum Nueva economia.


Egunon denoi.

Mila esker Forum honetako antolatzaileei zuen gonbidapenagatik.

Eta mila esker etorri zareten guztioi. Duela urte bete hemen elkartu ginen. Niretzako behintzat esperientzi erakargarria izan zen. Hori da gaur ere nere helburu eta nahia.

Aurtengo hitzaldi hau aktualitateari oso lotuta dago.

Gai garrantzitsuak dauzkagu esku artean. Alde batetik, egoera ekonomikoa, eta honi buruz Espainiako Aurrekontuen negoziazioa, eta Eusko Jaurlaritzaren eginkizuna ikusiko ditugu. Eta bestetik, indarkeriaren egoera, ETAren azkeneko komunikatuaren ondoren.

Gai hauek jorratuko ditut hitzaldi honetan. Eta ondoren zuen galderei erantzuten saiatuko naiz. Hori bai, eskertuko nuke "galdera errezak" izatea!

Buenos días a todos.

Agradezco a Nueva Economía Fórum y a sus patrocinadores en Euskadi, BBK y Petronor, la gentileza de su invitación a mi participación en esta Tribuna Euskadi. Espero corresponder también a todas-todos ustedes con mi visión, como presidente del Euzkadi Buru Batzar de EAJ-PNV, de la actual situación política, al tiempo que aportar una reflexión sobre las perspectivas de Euskadi en el medio plazo.

Vivimos una coyuntura marcada por tres vectores.

La grave crisis económica y de generación de empleo que estamos padeciendo; La seria crisis política e institucional que se atraviesa en España y en Euskadi; Y, como siempre, la necesidad de lograr la Paz - manifestada nuevamente ahora con el último comunicado de ETA- como trasfondo.

Empiezo por este último punto: la necesidad de paz y la correspondencia con la normalización en la convivencia política. Quiero hacerlo desde la defensa de la posición y el compromiso que el Partido Nacionalista Vasco ha mantenido desde siempre en relación al rechazo a la violencia, pero añadiendo también otras circunstancias. Primero en torno a la ley de partidos y la imposibilidad de que la autodenominada Izquierda Abertzale pueda acudir a las citas electorales. Estuvimos, estamos y estaremos en contra de esta Ley y, por lo tanto, de la ilegalización de las listas electorales de la Izquierda Abertzale. Creemos que todas las sensibilidades ideológico-políticas deben estar representadas institucionalmente tras la participación ciudadana en tal decisión. Es a las ciudadanas-os, con su voto, a quienes corresponde tomar las decisiones y poner a cada fuerza política en su sitio. Lo creemos así con independencia del último comunicado de ETA. Lo hemos defendido y defendemos desde lo más profundo de nuestras propias convicciones políticas democráticas.

La Ley de partidos, y su consiguiente utilización por parte de aquellos y de estos, ha dibujado un panorama de representación institucional irreal, en el que una parte de la sociedad vasca no traduce sus convicciones sobre los ámbitos institucionales. La consecuencia es conocida: dos fuerzas políticas, que no tienen la mayoría social vasca, gobiernan las instituciones comunes de Euskadi.

No entendemos ni compartimos la Ley de partidos. No entendemos, tampoco, la contradicción consecuente. Por una parte se anima a la Izquierda Abertzale a la asunción exclusiva e incondicional de las vías políticas y democráticas. Pero por otra, precisamente en este momento, se plantea una nueva vuelta de tuerca para hacer más restrictiva la Ley de Régimen Electoral.

Su modificación se está diseñando, otra vez, sin contar con el consenso ni la complicidad del sentir mayoritario de la sociedad vasca. Es una ley de España para Euskadi. Se obvia, una vez más, la opinión de la inmensa mayoría de los vascos.

Sobre el comunicado de ETA y el futuro inmediato.

Con anterioridad a que ETA hiciera público su último comunicado, la política vasca y gran parte de los medios de comunicación nos hemos visto envueltos, una vez más, en una maraña de especulaciones, rumores y opiniones, cuyo único objetivo es el posicionamiento de cada cual en un escenario de post violencia.

Este fenómeno no es nuevo. El bien último a alcanzar - la Paz- es tan importante, que cualquier conjetura sobre el camino que nos conducirá a ella, alimenta la expectación o el interés público. Pero no debemos olvidar los errores cometidos en circunstancias similares en un pasado demasiado reciente. Y una de las conclusiones que el PNV ha sacado de episodios anteriores es que la transcendencia del momento no debe hacernos perder el rumbo, y caer en la trampa de dirigir nuestros pasos por una senda laberíntica de actuaciones y declaraciones trazadas por otros. Una estrategia que, afectando directamente a ETA y la Izquierda Abertzale ilegalizada, parece querer involucrarnos a todos, como si en nuestra mano estuviera resolver un problema cuya solución está en el tejado ajeno.

ETA, con su último comunicado, nos dejó fríos. En la última década larga hemos vivido dos "alto el fuego" y procesos varios en este país. Dos momentos en los que la sociedad vivió con gran esperanza la posibilidad de acabar con la violencia y vivir en paz. ETA defraudó en dos ocasiones a la sociedad al volver a matar, y ETA en esta ocasión ha cosechado la frialdad e, incluso, cierta apatía de la sociedad vasca.

Ha habido un momento en el que los ciudadanos vascos, al no escuchar lo que esperaban de ETA, no han querido saber más. No han querido detenerse en matices, ni interpretaciones. Es una declaración que en realidad sólo dice dos cosas. Una constatación: "no estoy atentando". Y un mensaje al mundo político de su Izquierda Abertzale: "os dejo hacer, por el momento". Un mensaje en condicional implícito, acompañado del mensaje de que: "yo, ETA, soy el agente negociador".

Por lo que respecta a la Izquierda Abertzale no emancipada parece tener sus ritmos, busca encontrar el aire que necesita para incorporarse al espacio democrático. Son ritmos diferentes a los de ETA, que sigue creyendo que el final de su actividad armada llegará en un proceso controlado de negociación con el Estado. Son ritmos y tiempos incompatibles entre sí, pero que se entremezclan como consecuencia de no ser capaces de discernir algo obvio. Que la madeja político-militar que han tejido durante años acaba en un nudo gordiano. Y que éste sólo se desbarata con un corte.

Mientras esa ruptura no se produzca, mientras se pretenda llevar a puerto la embarcación que zozobra con toda la tripulación a bordo, se correrá el riesgo de un naufragio colectivo.

Podrá haber declaraciones de ETA complementarias. La Izquierda Abertzale tutelada podrá achicar agua con posicionamientos cada vez más nítidos. Podrá haber planteamientos de "listas blancas" o subrogación del voto en los próximos comicios. Pero sin un cese definitivo de la violencia, o una renuncia expresa a la tutela y posterior divorcio de quienes se mantengan armados, no habrá solución en ese mundo.

ETA tiene que dar el paso definitivo, tiene que dejar de aprovisionarse, chantajear, mandar cartas, ordenar la práctica de la violencia callejera... Esto es terrorismo. Y las buenas intenciones no son compatibles con estas acciones.

ETA debe empezar por el final. Cerrando la página.

Y quienes mantenemos la legitimidad democrática debemos empezar por el principio. Primero por el respeto a los derechos humanos. Y también por la superación de las medidas excepcionales, la derogación-sustitución de esta Ley de partidos y el respeto escrupuloso a la pluralidad y a los derechos de opinión, información, reunión y manifestación. Estos son los principios democráticos de una democracia fuerte.

EAJ-PNV va a elaborar una iniciativa, desde una posición firme. ETA podrá negociar las cuestiones técnicas de su alto al fuego, pero en ningún caso va a adquirir ningún tipo de legitimidad ni representación de la sociedad vasca, ni va a tener capacidad de tutela de un proceso de normalización. No hay tutelas, el futuro de Euskadi está, exclusivamente, en manos de la sociedad vasca a través de los cauces de la representación democrática.

Nuestro partido siempre tenderá la mano a quien desee desligarse de la violencia. Sin violencia hay todo un universo por explorar y por construir. Con la coacción no hay espacio para nada.

Continúo con el segundo de los tres vectores.

He calificado anteriormente la situación como de crisis política e institucional. Lo afirmo desde el convencimiento de que, en estos momentos, estamos sufriendo una merma de la capacidad política e institucional del autogobierno de Euskadi. La causa es el pobre ejercicio que está haciendo de la misma el actual Gobierno Vasco y, más en concreto, su Lehendakari.

Atenazado por el Partido Popular y por la debilidad de Rz.Zapatero, el Gobierno Vasco ha perdido toda autonomía política y, por lo tanto, no está ejerciendo su capacidad.

Un primer ejemplo: no emprende la búsqueda de una reforma estatutaria para Euskadi, tal y como comprometió el PSE-PSOE en su programa electoral. Y no lo hace porque se lo impide su socio, el Partido Popular.

El Gobierno Vasco repite, de forma mimética, las políticas anticrisis de Zapatero. No ejerce la capacidad propia que nos confiere la Comisión Mixta del Concierto, que el Lehendakari se comprometió a convocar el día 24 de mayo en su reunión con los Diputados Generales, y que todavía estamos esperando.

El Gobierno Vasco no defiende los intereses de Euskadi tal y como es su obligación institucional. A la hora de negociar las transferencias se conforma y se aquieta con el criterio y la interpretación restrictiva del Gobierno español. Incluso parece convertirse en su defensor en Euskadi, su "vigilante". Acepta de facto el espíritu de la LOAPA.

Dos ejemplos. El propio Lehendakari ha dicho ahora que está dispuesto a revisar la negociación de las políticas activas de empleo por encima de lo que ellos mismos habían acordado con el Gobierno español. Lo dice cuando constata que el PNV ejerce su capacidad de influencia directa con el Gobierno. En la práctica está asumiendo que no ha negociado realmente como se debía y podía.

Es increíble que sea el propio Lehendakari quien marque la línea roja de la "Caja Única de la Seguridad Social". No sé si sabe de qué está hablando. El límite lo fija el Lehendakari vasco, convertido en apasionado portavoz del Gobierno español. Es un despropósito: el mundo al revés. La pregunta importante es ¿qué es bueno para Euskadi? Y no ¿qué le interesa el Gobierno español?

Nos encontramos con la paradoja de un Gobierno vasco que limita las potencialidades del autogobierno vasco.

El Gobierno vasco muestra una grave incapacidad política, económica e institucional.
No mantiene una interlocución fluida con los partidos políticos. Mi última reunión con el Lehendakari se celebró el 29 de enero. Todavía no hemos obtenido respuesta a nuestros planteamientos. Con el resto de partidos vascos, excepto el PP, ni siquiera se encuentra.

No hay una relación estable con las instituciones públicas. Las Diputaciones Forales esperan todavía respuesta a las propuestas de su reunión de 24 de mayo. No han recibido ni el acta de aquella reunión.

No ve la luz la Ley Municipal, declarada "prioridad absoluta" por el Lehendakari hace año y medio. Se retrasa el proyecto de ley, a pesar de que el día 11 de marzo todos los Ayuntamientos vascos lograron consensuar una posición común en el marco de EUDEL.

Estamos asistiendo al incumplimiento flagrante del calendario legislativo que el propio Gobierno divulgó a bombo y platillo. Se comprometió a presentar 21 propuestas de Ley este año. Dudamos que cumpla la mitad de la mitad de lo prometido.
La situación económica es objetivamente peor que la de hace un año. Tenemos más desempleo, con el agravante de que la primera medida del Gobierno fue acudir al máximo endeudamiento. El Gobierno López ha quebrado el principio de "destino de la deuda a la inversión", y está destinando parte de la misma a gastos de funcionamiento.

La política económica del Gobierno es errática, como lo fueron sus posturas en la oposición. Algo tan vital y estratégico como la fusión de las Cajas está sin hacer. Y cada día que pase va a ser más complicada, porque cada entidad está teniendo que optar por su propia estrategia. El Partido Nacionalista Vasco planteó el primer proyecto de fusión en 1994 y el último en 2008. Han pasado 14 años. Siempre hemos tenido en contra al PP vasco y al PSE vasco. No al PP español ni al PSOE sino a sus partidos aquí, que se retrataron brindando con champán por la "no fusión" de la Cajas hace dos años. Y todo porque esto podría haberse interpretado como un supuesto éxito del Partido Nacionalista Vasco. Un despropósito.

El Gobierno Vasco no está defendiendo un proyecto de máxima aspiración para el futuro de Euskadi. Y el mejor indicador de esta falta de proyecto es que el Gobierno ha conocido la dimisión de 30 altos cargos durante estos 15 meses, una media que si fuera lineal supondría un cambio cada dos semanas.

Ante esta situación de desgobierno, la posición de EAJ-PNV es conocida. Seguiremos ejerciendo la capacidad política en todo momento y en toda institución para progresar como sociedad y como País.

Las 10 propuestas que el 29 de enero presenté al Lehendakari siguen siendo válidas.
Las propuestas de las tres Diputaciones Forales y EUDEL al Gobierno Vasco del pasado 24 de mayo siguen siendo válidas.
Seguiremos realizando propuestas para un mejor Gobierno. Las últimas han sido los dos programas de educación y de normalización del euskera, presentados la pasada semana.

Las 15 propuestas de resolución presentadas en el Congreso de los Diputados en julio siguen siendo válidas.

Las propuestas del acuerdo de estabilidad institucional suscrito el pasado año siguen siendo válidas.

Vamos a seguir haciendo propuestas para defender los intereses de Euskadi. No vamos a parar.

Esta defensa de los intereses de Euskadi explica nuestro posicionamiento ante la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, y entro con ello en el tercer y último vector de esta presentación.

Comienzo por una evidencia que a algunos les cuesta asumir, pero que es "matemática pura". El Gobierno español necesita apoyos porque los que tiene no le son suficientes. Su único recurso, el único dispuesto a atenderles, es el Partido Nacionalista Vasco. Y nosotros hablamos claro: aportaremos este apoyo si Euskadi avanza como país y si los vascos avanzamos en la salida de la crisis.

Se nos pide responsabilidad y la aportamos. Otros no dan opción. El Partido Popular conoce la delicada situación económica española, y su actitud es de acoso y derribo al Gobierno, cuando el acosado y derribado es la estabilidad y las bases para el desarrollo económico. Esta es la responsabilidad del PP, la misma estrategia de Aznar entre 1993 y 96, confrontación total, obsesión por el adelanto electoral como único objetivo.

En relación a la situación económica el diagnóstico es compartido: el deterioro económico que sufre España es grave. El déficit, al que se ha aplicado un plan urgente de ajuste, dobla el nivel europeo. Lo mismo el desempleo, que no baja del 20%. Una cifra socialmente escandalosa y económicamente insostenible. Además, las expectativas no son alentadoras, el propio Ministro de Trabajo ha reconocido que en el horizonte de tres o cuatro años no se recuperará el empleo.

A esta difícil perspectiva económica, se une una profunda crisis política. La debilidad del Gobierno es un lastre para la generación de la confianza necesaria para afrontar la crisis. Lo sentimos. A esta debilidad se añade una notoria incapacidad para el acuerdo. Lo constatamos. Y como consecuencia no se están emprendiendo las políticas y medidas estructurales que la reactivación económica necesita. Lo padecemos.

Para acometer reformas es preciso estar convencido de lo que hay que hacer, y hay que concitar apoyos en torno a un proyecto. Rz. Zapatero se encuentra sin proyecto reformista y sin apoyos para las reformas. Sus equilibrios con la geometría variable, es decir "cada día con quien me interese", le han terminado pasando factura.

Nosotros hemos demostrado con hechos ser un partido responsable y, sobre todo, consecuente con lo que la sociedad vasca demanda. Hemos estado dispuestos a negociar. Ahora bien, es evidente que el Partido Nacionalista Vasco no es ni va a ser un apoyo incondicional para que Rodríguez Zapatero cumpla la legislatura.

Cada uno tiene que ser consecuente con su acción política. Rz. Zapatero optó por lesionar a EAJ-PNV al provocar que fuésemos desalojados del Gobierno Vasco, a pesar de haber ganado las elecciones con holgura. Rechazó en aquel momento nuestro ofrecimiento de estabilidad institucional en el Estado, ante lo que con tiempo suficiente advertimos que venía como coyuntura económica.

Por lo tanto, en la negociación con el Gobierno no nos encontramos ante negociaciones de largo alcance, sino centradas en los Presupuestos Generales del Estado para 2011.

Hoy estamos en una fase previa. Primero tenemos que cerrar el acuerdo sobre Políticas Activas de Empleo, tal y como se pactó el pasado año, respetando el espíritu y la letra del Estatuto. Cerrar este acuerdo 2010 es obligatorio para abrir el acuerdo 2011.

En cuanto a los Presupuestos del próximo año, vamos a comenzar por analizar sus contenidos específicos. Defendemos cuatro principios. Primero, la austeridad en el gasto, incluyendo la dimensión de la Administración General del Estado. Segundo, priorizar la inversión pública en infraestructuras. Tercero, somos partidarios, y lo hemos reiterado, de la estabilidad fiscal. Y cuarto, el Presupuesto debe incluir medidas de incentivación y apoyo a la actividad empresarial y la reactivación económica, especialmente a través de proyectos de innovación, internacionalización y apoyo a la industria.

Vamos a defender además las inversiones directas en Euskadi, propiciando proyectos de inversión interinstitucional en todos los territorios.

Y vamos a avanzar en el autogobierno pleno, priorizando el paquete de transferencias socio-económicas. Se nos dice que esta es una cuestión que corresponde a los Gobiernos español y vasco. Es cierto, pero tan cierto como que durante el último año y medio ambos Gobiernos no se han preocupado de este tema. Ahora hemos conseguido que se ocupen.

Esta es nuestra posición, abierta y transparente. La planteamos porque somos conscientes de que la principal preocupación de la sociedad vasca es la crisis y el desempleo. Ni la sociedad vasca ni la española están para elecciones anticipadas, si hay una opción para que ello no suceda.

Tenemos una oportunidad negociadora y la vamos a aprovechar. Cuando los ciudadanos votan a EAJ-PNV para el Congreso de los Diputados, lo hacen para que defienda los intereses de Euskadi. Votan para que sus diputados utilicen su capacidad política y sus votos por Euskadi. Estamos en las instituciones para hacer política constructiva en función de las posibilidades, y ahora tenemos esa posibilidad.

Todos saben que el principal objetivo político de EAJ-PNV es hacer crecer a Euskadi. Nuestra acción política se dirige, como siempre, al desarrollo del autogobierno y, para ello, a completar el traspaso de las competencias pendientes. Somos defensores de la ecuación "más autogobierno más bienestar".

Por lo tanto y resumiendo:
No le debemos nada a Rz. Zapatero. La sociedad vasca nos pide responsabilidad y su mandato a EAJ-PNV es la defensa de los intereses de Euskadi.
Si Rz. Zapatero quiere aprobar los Presupuestos con el apoyo de EAJ-PNV, debe tener estas premisas en cuenta. Las conoce de manera detallada, presentadas por quien les habla.
Actuamos con espíritu de responsabilidad, pero sin ningún tipo de vértigo ante lo que pueda pasar. En uno o en otro sentido.

La sociedad vasca quiere que negociemos para conseguir que Euskadi -sus ciudadanas-os- sea beneficiaria de esa negociación; completando el Estatuto, comprometiendo transferencias y sacando adelante proyectos para Euskadi. Este es el espíritu que nos anima.

Y, por supuesto, si existe una oportunidad para la Paz, esta oportunidad se verá beneficiada por un escenario de estabilidad política e institucional en España.

Quiero finalizar con una reflexión política.

Las propuestas políticas de EAJ-PNV han enfatizado, desde siempre, dos coordenadas matrices, fundamentales para Euskadi. La institucionalización y el desarrollo pleno del autogobierno.
Hemos sido en todo tiempo, y continuamos siendo, motor de la organización y la defensa de las instituciones. Hemos sido y continuamos siendo motor del desarrollo del autogobierno vasco. Lo hemos hecho cuando hemos tenido responsabilidad de Gobierno y cuando no.

Hace treinta y un años comenzamos una tarea con la aprobación del Estatuto. Una tarea inmensa y compleja: edificar nuestras instituciones, a todos los niveles, y construir nuestro autogobierno. Hoy podemos decir que hemos hecho los deberes razonablemente bien. Las vascas y los vascos se reconocen en nuestras instituciones, son conscientes, con orgullo, de que hemos conseguido incrementar nuestros niveles de calidad de vida y nuestra estructura económica, alcanzado los más altos estándares europeos.

La tarea está inacabada. Euskadi es acreedora de nuevos poderes de autogobierno que le corresponden conforme al Estatuto. En ese empeño estamos. No se trata de un capricho ni de gula. Se trata, sencillamente, de que el autogobierno es sinónimo de profundización en nuestra identidad y nuestros derechos, sinónimo de progreso y bienestar.

Este propósito conecta con el fenómeno de globalización, con las modernas tendencias que se están imponiendo en el planeta y en nuestro entorno europeo. Hoy se habla de subsidiariedad, cuyo Principio y concepto recoge el Tratado de Lisboa. Todos entendemos la expresión. Pues bien, EAJ-PNV ha propuesto siempre la subsidiariedad como elemento nuclear de la institucionalización de Euskadi, hasta la decisión que en todo caso las vascas y vascos adopten.

Se habla de gobernanza multinivel. Un concepto que también nos es cercano. Nuestra pequeña-gran Nación es un buen modelo para otras muchas naciones en esta era de la globalización. Y es aquí donde deseo remarcar que nuestras reivindicaciones de desarrollo del autogobierno no sólo son conformes a lo acordado en el Estatuto sino que, también, son acordes con los requerimientos de esta nueva época que comenzamos a vivir. Y afirmo también que la capacidad de decisión de Euskadi en todos los ámbitos es una oportunidad, una herramienta democrática para construir, con todas y todos, un futuro mejor.

Concluyo.
Caminamos con las actuales corrientes de pensamiento político que hablan de eficacia en la gestión pública, de descentralización y subsidiaridad, de gobernanza multinivel, de participación. Lo tenemos claro. Frente a la modernización se sitúan los que se resisten a los cambios, los neo-centralistas, los que recelan de la edificación europea, los que buscan refugio en la confortabilidad de las fórmulas del pasado. Los conservadores de las épocas pretéritas que carecen de audacia y determinación para enfrentar los nuevos tiempos.

Nosotros proponemos un nuevo rumbo. Pensamos globalmente, actuamos localmente. Es un lema conocido. Así lo planteamos en el proceso Think Gaur y así lo desarrollamos en ADOS, el proyecto de futuro para la Euskadi global.

Hemos de poner las luces largas. Nuestra mirada debe atender la dimensión global. Y también debe proyectarse en nuestra tierra y en sus ciudadanos, en lo local, como los municipios y los Territorios reflejan.

Esta es nuestra dirección, este es el sentido de nuestra actividad.
Este es nuestro compromiso para un nuevo futuro para Euskadi.

Eskerrik asko!.

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