17 noviembre 2011

Intervención Iñigo Urkullu-ren hitzaldia (Fundación Sabino Arana)

Europa y los retos de desarrollo: más allá de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Fundación Sabino Arana. Jueves, 17 de noviembre.

Arratsaldeon denoi!

Tengo la satisfacción de participar en este inicio del Seminario en mi condición de Vicepresidente del Partido Demócrata Europeo, más allá en este caso de mi responsabilidad al frente de Partido Nacionalista Vasco. Y les prometo que, en mi intervención, voy a intentar evadirme de esta campaña electoral que lo envuelve todo y que tan complicado hace hablar de cosas distintas a la propia disputa entre los partidos políticos.

Y, en gran parte, por esta voracidad informativa de la que todas-todos formamos parte, y de la que todas-todos somos responsables, que está siendo capaz de devorar hasta la gran noticia que para todos los vascos y vascas ha sido la consecución del inicio del camino a la paz, espero, y creo además, que una paz definitiva y para siempre.
Y empiezo por esta primera reflexión porque sin duda, para nosotros y nosotras, el cese definitivo de la acción armada ha supuesto un antes y un después en la historia de este País. Y porque también estoy convencido, y lo digo hoy que vamos hablar de Europa como un proyecto de futuro, que este proceso de integración europea ha tenido mucho que ver también en que hoy Euskadi pueda ilusionarse en la esperanza fundada de paz. La unidad Europea también nos ha acercado la paz a Euskadi.

Como saben, para nosotros el proyecto europeo y su desarrollo es fundamental. No es sólo que entre dentro de nuestras prioridades sino que forma parte de nuestra propia identidad cultural y política. Europa es parte de los genes del Partido Nacionalista Vasco. Y nuestro compromiso con Europa tiene ya casi 100 años desde aquella ya lejana Conferencia de Lausana en 1916. Al igual que para el resto de los partidos miembros del Partido Demócrata Europeo, Europa y su proyecto es parte de nuestro propio proyecto político. Del proyecto de la Euskadi que defendemos.

Del mismo modo, quería manifestar claramente que para nosotros la materia objeto de este Seminario no es un tema menor. Los asuntos vinculados al desarrollo, a las relaciones internacionales y a la solidaridad forman parte del núcleo de nuestras preocupaciones. Son parte de nuestra tradición humanista presente ya en el grupo de fundadores de las primeras instituciones europeas, antecedentes de la Unión Europea y en las que como Partido Nacionalista Vasco estuvimos presentes..
Escuchamos voces que nos aseguran que ésta no es una “crisis conyuntural, sino sistémica” y “que, como tal, no tiene arreglo”: que “si el modelo debe morir y nacer uno nuevo” y que es posible que afecte de lleno a la propia Unión Europea.
Leía ayer referencias de Krugman, de Corsetti, de Roubini, de Friedman. No sabemos en qué medida esto será verdad, en todo o en parte. Pero lo que sí les aseguro es que tanto en el caso de que se alumbre un nuevo modelo como que reformemos el actual, Europa deberá seguir apostando por el Estado de Bienestar, por la solidaridad y por sus compromisos con el desarrollo. Sin ello, no puede existir Europa. Esos valores son, precisamente, los que le han dado sentido.

Como saben, en Euskadi contamos con una rica tradición en eso que ahora se denomina “cooperación al desarrollo”. Un compromiso que es histórico. Un compromiso institucional y un compromiso social. Somos un país históricamente solidario. Sin duda, las corrientes de solidaridad activadas desde diversas instancias; el sin fin de proyectos de cooperación que han servido a tantas y tantas personas; los puentes y lazos creados con otras personas y sociedades; y la sensibilización social hacia los problemas del mundo, configuran un balance muy positivo.
Pero cada vez somos más conscientes de que, desde hace unos años, el escenario global se está transformando a gran velocidad y de manera muy profunda. Un nuevo mundo mucho más complejo está surgiendo, en el que actores tradicionales ven cómo su papel y relevancia se modifica y, al mismo tiempo, otros actores irrumpen con fuerza como nuevas potencias trastocando totalmente la geopolítica y la geoeconomía internacionales. A su vez, la circulación de bienes y servicios a escala planetaria es una realidad con un amplísimo grado de liberalización y las empresas se ven obligadas a operar en un mercado global y, por lo tanto, a adoptar una posición transnacional en un estado permanente de debilidad y cambio.

Todo ello está trastocando completamente las categorías con las que tradicionalmente funcionábamos a nivel europeo. Descubrimos, por ejemplo, que las élites y la excelencia ya no se encuentran sólo en Occidente; que la demografía, la nueva era de las tecnologías de la información y la organización mundial del comercio están transformando la sociedad internacional; que los nuevos espacios de poder e influencia en la sociedad internacional rompen los anacronismos de las instituciones. La complejidad cultural y de valores en el escenario global exige una visión abierta en la gestión de los entornos económicos.

Sospechamos que tenemos que evaluar y actualizar la forma de enfrentarnos a los retos de desarrollo a nivel global. Partiendo de la base de que la pobreza y la situación mundial nos resulta intolerable y escandalosa, la humanidad necesita que entre todos empecemos a acertar tanto en el diagnóstico como en las medidas precisas para acabar con esta realidad absolutamente insostenible. El coste humano de la pobreza y sus consecuencias en todas sus dimensiones es enorme.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio han jugado un papel positivo y los hemos apoyado como un instrumento útil, pero somos conscientes de la necesidad de su balance y actualización.

Posiblemente ha sido a través del propio proyecto europeo por el que muchas-os de nosotros nos empezamos a sentir ciudadanas-os el mundo. La responsabilidad europea con los desafíos del mundo tiene que ser plena y los europeos y europeas debemos ser capaces de resituarnos de forma positiva en un nuevo escenario en que nuestra significación está cambiando completamente.
Confiamos, en fin, en que su visión y sus aportaciones, dentro de este seminario, puedan servir para construir, entre todos, unas propuestas que sirvan para superar los grandes problemas que continúan persistiendo, desgraciadamente, en nuestro planeta, esta casa común, nuestro planeta, edificio de todas-os nosotros y de la humanidad entera.

Termino como he comenzado, con la unidad europea.. Reiterando nuestro compromiso con el proceso de unidad Europea. La Unión Europea que hemos conocido hasta ahora no la vamos a volver a ver.

O Europa camina hacia atrás o hacia adelante. Y tengo el convencimiento absoluto de que esta crisis que estamos viviendo la “unidad Europa” la va a convertir en una oportunidad. Nos hemos dado cuenta de las deficiencias y los lastres que esta Europa “a medias” conlleva. Nos hemos percatado de la falta de recursos y de margen de maniobra que una Europa como la actual tiene para afrontar los grandes retos.. Y creo que la única solución es pensar y caminar hacia adelante. Quedarnos como estamos o desandar el camino sería el final de esta gran etapa de paz y prosperidad que ha vivido nuestro continente.

Agradezco, por último, en nombre del Partido Demócrata Europeo, su asistencia y su contribución a esta común tarea.
Eskerrik asko eta Ongi etorriak!

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