01 marzo 2011

Declaración de EAJ-PNV sobre la situación en África Norte

EAJ- PNV sigue con atención la evolución de los procesos políticos y sociales que están atravesando los países árabes, en particular, del Norte de África. Dichos procesos constituyen un hito histórico. Su resolución será determinante de su futuro e incidirá, singularmente, sobre la geopolítica en el espacio mediterráneo.

EAJ-PNV, a tal efecto, debe realizar las siguientes declaraciones:

Primero.- Entendemos que los procesos políticos en curso deben conducir, evitando el vacío político y el consiguiente caos social, a unas transiciones democráticas pacíficas y ordenadas para el restablecimiento de la paz social y la estabilidad de los sistemas económicos en dichos países. Esas transiciones deberán culminar en los cambios constitucionales que fundamenten la instauración de regímenes democráticos sólidos que hagan de la voluntad popular expresada en elecciones libres, democráticas e incluyentes, el centro de sus sistemas políticos, siempre desde el respeto al derecho de autodeterminación que asiste a las diferentes naciones africanas y de Oriente Medio. Apostamos, en tal sentido, por la conformación de sociedades civiles fortalecidas que, respetando los universos y parámetros culturales e identitarios de los ciudadanos y naciones norteafricanos, asuman y promocionen los valores de la libertad y de la justicia en el marco del respeto irrestricto a los derechos humanos universales, que los cambios constitucionales deberán inequívocamente garantizar.

Segundo.- Denunciamos las tardías y tibias respuestas europeas ante los acontecimientos que se han sucedido en Túnez, Egipto, Libia y otros países árabes. En ese sentido, lamentamos que la búsqueda de unanimidad entre los 27, en el ámbito de la política exterior europea, obstaculice la construcción de un servicio exterior común y patentice, una vez más, la irrelevancia política europea en el ajedrez internacional. Reprochamos las vacilaciones y la falta de determinación que ha mostrado la Unión Europea ante los ataques sobre la población y la vulneración de los derechos humanos protagonizados por las satrapías del Norte de África y Oriente Medio. Entendemos que la política exterior nunca debiera asumir la prioridad de los intereses geoestratégicos y económicos, por importantes que sean, frente a las libertades de los individuos y de los pueblos.

Tercero.- Apremiamos a la Unión Europea en orden al despliegue diplomático urgente del Servicio Europeo de Acción Exterior en los países de la región para disponer de un instrumento común de representación que permita realizar un seguimiento y un análisis diligentes de los acontecimientos en curso y, a su vez, activar los mecanismos de respuesta y de apoyo a los procesos de democratización.

Cuarto.- Proponemos la reactivación de la organización de la Unión por el Mediterráneo, institución inspirada en el Proceso de Barcelona de 1995 e integrada por los países de ambas orillas del Mediterráneo, que apuesta por el desarrollo económico y humano de la ribera sur y por la aproximación de los países ribereños del Mare Nostrum, mediante la realización de proyectos conjuntos en todos los órdenes que reduzcan las desigualdades existentes. En tal sentido, consideramos urgente la elaboración de una estrategia conjunta para la aprobación de un Plan Internacional de Apoyo para dichos países norteafricanos en el objetivo de la restauración y potenciación de su tejido económico y social, del desarrollo educativo y económico para el fomento de la formación y la inserción de los jóvenes y del fortalecimiento y enraizamiento de la democracia y de la estabilidad en la región.

Quinto.- Valoramos positivamente las medidas y sanciones adoptadas, por unanimidad, por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra el régimen de Muammar el Gaddafi por la violación continua de los derechos humanos así como su remisión al Tribunal Penal Internacional y apelamos a la comunidad internacional y a los organismos del sistema internacional de protección de derechos humanos en orden a estar vigilantes en relación, particularmente, al desarrollo de los acontecimientos en Libia.

Sexto.- Entendemos que, en este contexto histórico de apertura hacia la democratización de estos países, la comunidad internacional debe apoyar la resolución del conflicto del Sahara Occidental, con arreglo a la legislación internacional y a las resoluciones emanadas de las Naciones Unidas.

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